¿Qué te parece si hoy te damos una lección de biología? Ya que el pescado es un pilar básico en la oferta culinaria de Círculo marisquería, vamos a conocer las diferentes especies según su hábitat:

Los peces de agua marina o salada son, como su nombre indica los que viven en el mar y océanos. La mayor parte de las especies de peces comestibles pertenece a este grupo.  Y como el agua del mar es más rica en sodio, yodo y cloro, les atribuye un olor y un sabor más pronunciado.

Los peces marinos, según en qué lugar del océano se encuentren, se dividen en:

  • Bentónicos: son lo que desarrollan su vida en los fondos marinos o cerca, y algunas especies se entierran en ellos como el lenguado y el gallo. Otros viven cerca de las rocas como el besugo. Son pescados de carne magra o blancos de forma aplanada.
  • Pelágicos: habitan en aguas medias o cerca de la superficie. No suelen tener contacto con el fondo marino. Son buenos nadadores y realizan migraciones en bancos a través de los mares. Son especies de carne grasa o semigrasa, como las anchoas y las sardinas.

-Los peces de agua dulce son los que viven en ríos, arroyos, lagos y lagunas, cuyas aguas son más ricas en magnesio, fósforo y potasio. Se les considera pescados más sosos y su consumo es más reducido que los marinos.

-Diadrónicos: Son los que desarrollan su vida en ambos lugares, es decir en el mar y en los ríos, ya que realizan migraciones del agua dulce al agua salada en determinadas épocas de su vida. En este grupo encontramos algunas especies como el salmón, la trucha y la anguila entre otros.

También se pueden criar en un hábitat artificial: las piscifactorías. Es un medio artificial controlado dónde se puede utilizar agua dulce o salada dependiendo de las especies que se críen. Esta actividad debe atender a tres razones principales: adaptarse a la demanda del consumo, proteger el medio natural y permitir las “paradas biológicas” necesarias para preservar ciertas especies.

Hasta aquí la lección de hoy 😉

¡Buen provecho!