En otros post ya os hemos hablado de este exquisito manjar “las navajas”. Son uno de los mariscos más sabrosos, versátiles y fáciles de cocinar. Además de tener un valor nutricional muy alto ya que son fuente de hierro, calcio y fósforo, ácidos grasos omega 3, aportando proteínas de alta calidad y bajas en grasas. Pero tienen un pequeño inconveniente: son complicadas de limpiar y en alguna ocasión nos encontramos con que no disfrutamos al 100% de este delciioso marisco porque las navajas tienen arenilla.

Por eso, os vamos a dar un “truco de cocinero” para limpiar las navajas y que no quede ni rastro de arena

Al comprar las navajas suelen ir en una rejilla bastante apretadas para que no se abran. Aunque pueden parecer limpias, este molusco vive enterrado en la arena y su morfología alargada y plana, no ayuda para que su limpieza sea la correcta. Esto hace que aunque las sumerjamos en agua, sea muy difícil que expulsen toda su arenilla.

El truco para limpiarlas a conciencia y que no quede ni un grano de arena es muy sencillo de poner en marcha.

Prepara un recipiente alto o vaso alargado con agua de mar o agua con sal y pon las navajas de forma vertical.

Así de fácil, las navajas al encontrarse en esta posición y sumergidas en el agua, van a abrir un poco sus conchas e incluso asomarse en algún momento. De esta manera tan natural, se van a ir vaciando de arena que quedará en el fondo del vaso o recipiente. Déjalas durante 2 o 3 horas en ese recipiente y acuérdate de cambiarles el agua de vez en cuando. Acuérdate de cambiar de vez en cuando el agua y limpiar el recipiente.

Ah! Y otro consejo, para que se conserven bien en la nevera, recuerda que siempre tienen que estar en fría y tapadas con un trapo húmedo.

Eso si, si quieres disfrutar al 100% de este exquisito manjar ya sabes que en Círculo tenemos las mejores 😉

¡Buen provecho!